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María Inés McCormick,"Patricio Pico y Pluma en la extraña desaparición del doctor Bonett"
Patricio Pico y Pluma en la extraña desaparición del doctor Bonett recibió el Premio Barco de Vapor-Biblioteca Luis Ángel Arango en 2008. María Inés McCormick, su autora, nos envió esta pequeña autobiografía.
 
Siempre me ha gustado leer. Una imagen recurrente de mi infancia es estar acostada en la cama de mis padres escuchando a mi mamá leerme cuentos. Recuerdo que me resultaba tan entretenido como ver televisión, jugar a las muñecas o estar en la calle con mis hermanos. La lectura era sinónimo de placer. Leía porque me gustaba, no porque alguien me obligara. Con el paso del tiempo, ese gusto por escuchar historias se transformó en un deseo por querer contarlas. El periodismo me pareció el mejor oficio para cazar historias y durante varios años me dediqué a redactar noticias sobre las cosas buenas y malas que pasaban. Sin embargo, narrar la realidad no era suficiente. Mi curiosidad iba más allá y un buen día me lancé a escribir sobre aquellas ideas que me revoloteaban en la cabeza.
 
De ese coqueteo con la ficción nació mi primer libro Patricio Pico y Pluma en la extraña desaparición del doctor Bonett, que recibió el Premio Barco de Vapor-Biblioteca Luis Ángel Arango en 2008, y luego vino el turno para Historias Ovíparas.
 
Como buena periodista me gusta estar enterada de lo que pasa. Veo noticieros, oigo radio, consulto blogs, leo revistas, veo películas y navego por internet. Siempre ando de cacería. Un detalle, un titular, una foto, un dibujo, un anuncio, una imagen, un testimonio… cualquier cosa por pequeña que sea puede ser el punto de partida de una buena historia. Intento escribir todos los días aunque a veces por mi trabajo no lo logro. Cuando puedo tomar un par de horas libres me gusta escribir en mi casa, escuchando música y ojalá encerrada en una habitación donde nadie me interrumpa mientras me aventuro por los caminos de mi imaginación.
 
Nací en Bogotá de padres santandereanos en una época en la que no había internet ni celulares pero sí existían la televisión a color y el Atari. Tengo un tatarabuelo de origen escocés al que le debo el apellido raro y un marido francés por el que me vine a vivir hace tres años a Montpellier. La escritura hace parte de mi vida. Escribo cuando estoy triste y cuando estoy feliz, cuando hace calor y cuando hace frio. A veces he tenido deseos de dejarla, de olvidarme de los altibajos creativos y dedicarme a otra cosa. Pero ella no me deja. Cuando la escritura te atrapa ya no te suelta.